Dios no se llama Padre porque nos creó, se llama Padre eterno porque Hijo eterno siempre ha tenido; el Hijo, Dios verdadero de Dios verdadero, haciéndose hombre, su ser Hijo nos ha mostrado y compartido, porque al Hijo le conviene dar lo que siempre ha sido; el Espíritu Santo no se llama Santo sólo porque nos santifica, nos santifica porque Él es la caridad eterna entre Padre e Hijo, comunicándonos lo que viene de por dentro del Dios uno, eterno y Vivo.
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31 mayo, 2026. Solemnidad de la Santísima Trinidad